GOSICK RED Capítulo 4 Parte 1


Dejaron la Little Italy y se dirigieron al norte, mirando hacia el Empire State Building en el cielo del invierno. Aparcaron la bicicleta en frente del Central Park y se dirigieron a un edificio majestuoso que imitaba a un templo de la antigua Grecia.
----Biblioteca de la ciudad de NY
Victoria y Kazuya subieron las escaleta tan grandes como las que hay en una revista de escenarios. Varias estatuas mitológicas de la antigua Grecia delante de la puerta miraban desde arriba en diferente poses. Quizá por el imponente tamaño del edificio, la figura de ellos dos parecían como dos diminutos puntos.
Las nubes comenzaban a dominar en un cielo que oscurecía.
Aves migratorias giraban y volaban.
Un piso tan espacioso como un gimnasio.
Un cielo azul estaba dibujado en el techo, y varios estantes estaban en todos lados. Grandes escritorios de madera estaban alineados; estudiantes y adultos que hacían sus investigaciones estaban sentados apretadamente. Aunque había muchas personas, se escuchaba solo el sonido de las hojas al ser volteadas. Se estaba abrumadoramente quieto.
Sin embargo, a diferencia de la St. Marguerite Great Library, un santuario de misterio que contenía la sabiduría de Europa, el santuario del nuevo mundo no tenía el mohoso olor y la atmosfera de una criatura que ha vivido por largo tiempo. En cambio, estaba llena con una aire fresco y positivo.
—Domingo de hace tres semanas atrás. Alrededor del mediodía… —susurró Kazuya sacando una libreta. Victoria asintió, con una pipa en la mano.
—Nitti vino a la biblioteca. Parece que habitualmente se permitía leer los fines de semana. Cuando cruzaba este pasillo, repentinamente…!Boom! Dios, una bomba en su bolsillo izquierdo de su pantalón explotó y murió instantáneamente. De acuerdo a las fotografías del sitio, el lugar es aquí, Victoria. …Waa!
—Oh. Todavía hay algunas manchas de sangre.
—Sí… Ya veo. Nitti… cuando estaba sentado aquí, una bomba en su bolsillo explotó… El lado derecho de su cadera voló, quedando el izquierdo, cayó al suelo. … Sí, concuerda con las fotografías.
—Um um.
Al momento que Victoria intentó prender su pipa colocada en su boca.
Tan rápido como una mujer de cabello corto y rubio que parecía ser la bibliotecaria salió detrás de una estatua, le quitó silenciosamente la pipa.
—¡Está prohibido fumar en este lugar! ¡Prohibido! ¡Lo devolveré cuando se marche! ¡Bien, adiós!
Se dio la vuelta e intentó irse inmediatamente.
Victoria miró a Kazuya, ordenó algo en silencio. Kazuya asintió y detuvo a la bibliotecaria.
—Oh, hey —dijo—. Me gustaría preguntarle sobre el incidente de la bomba.
La bibliotecaria se dio la vuelta, movió su dedo índice.
—¡No entrevistas o curiosos! No importa cuanto haya visto el incidente, mi jefe me ha dicho que hablara de cosas extras.
Victoria detuvo con voz malhumorada quizá por su pipa a la bibliotecaria, quien se iba rápidamente.
—¡Tú!
—…?
¬—Primero que todo, mira mi mano derecha.
La bibliotecaria levantó una ceja en duda, se dio la vuelta.
Victoria estaba sosteniendo un “permiso de detective privado” emitido en New York City. Victoria de Blois en el campo del nombre; Diciembre 25, 1909 en el campo de la fecha de nacimiento; <Agencia de detectives el Lobo Gris> en el campo de la oficina; Alrededor de la East Village, Carusel,  tercer piso, en el campo de la dirección. Había también una firma del Mayor de New York.
La bibliotecaria estaba confundida, uhh.
—¿Qué importa que seas una detective? ¡Me rehúso! No hablaré nada…
—Segundo, mira mi mano izquierda.
—¿Huh…?
Victoria abrió su pequeña mano izquierda.
Ahí.
Estaba una bala.
No había trazos de haber sido disparada… tenía una grabado de una banana…
Era una bala de una ametralladora banana.
La cara de la bibliotecaria cambió. Dio un paso hacia atrás en un movimiento instintivo como si estuviera horrorizada. Su expresión también se volvió oscura.
—¿Sabes qué significa? Hey ¿estás cayada? Compénsamelo tranquilamente. Soy una detective privado que ha sido amenazado por la Mafia Italiana para investigar el caso. En otras palabras…
—¿Q-qué?
—¡Si no cooperas, te acusaré con la Mafia!
Repentinamente el tono de su voz volviéndose infantil, pero la bibliotecaria tembló lo suficiente. En apuro, devolvió la pipa.
—Creo que prefiero ser regañada por mi jefe…
—Hmm, buena chica.
Victoria, todavía pareciendo una niña, asintió.
La figura del cielo azul en el techo onduló. Los muchos y masivos estantes también temblaron como si el viento soplara.
—El gánster que ha explotado… Nitti leía y estudiaba en este lugar cada domingo.
La bibliotecaria escondida detrás de un estante en una esquina, se agachó y comenzó a hablar mientras se volvía pequeña.
Victoria y Kazuya también se escondían juntos. Kazuya tomaba notas en su libreta y también puso un tie pin camera en su corbata en standby.
La bibliotecaria miraba a los lados con miedo, su voz volviéndose pequeña:
—Un gánster en una biblioteca está fuera de lugar. Todo el mundo estaba asustado. Es por eso que las personas no vieron la explosión desde cerca ese día…  Yo sólo alcance a ver desde la distancia.
—¿Qué tipo de hombre era?
—Creo que era tímido. Ahora recuerdo, tenía algo en el bolsillo y hacia un sonido metálico. Monedas, llaves, armas, y cigarrillos.
—Uh-huh.
—Le gustaba una rara marca de cigarrillos llamado African Style. Parecía caro. Quería fumar en este lugar también, así que yo tenía que sacar coraje y decir “¡Prohibido fumar!”…
Kazuya asintió, se dio la vuelta hacia Victoria.
—Eso quiere decir que Nitti usualmente ponía muchas cosas en su bolsillo izquierdo de su pantalón, así que ese día algo en su bolsillo explotó y murió…?
—Um.
—¿Por qué explotó? Alguien le colocó una bomba antes de venir a la biblioteca, y explotó aquí…?
¬—¡Waa!
Gritó una chico al lado de la oreja de Kazuya. Victoria se giró malhumoradamente.
Adultos inclinados sobre largos escritorios alzaron la mirada al mismo tiempo, pusieron sus dedos índices en sus labios y, malhumorados, dijeron “shhh” y “!cállense!”
Victoria escuchó “…qué es?”
—¿Dijiste algo? ¬—dijo.
Otra vez, se enojaron con un “shh.”
Delante de ellos estaba un hombre joven quien parecía haber sido criado bien. Un fino jersey y una cara simpática. Por las libretas y libros que llevaba bajo el brazo, debía ser una estudiante universitario.
Mirando a Victoria, en pánico:
—…Lo siento. Pensé que era una fantasma.
—¿Qué? …fan, tas, ma?
Dijo aún más malhumorada. El estudiante, que no se enojaba con los “shh”, susurró:
—Hay muchas historias de fantasmas en esta biblioteca desde hace mucho tiempo. La más famosa es la del fantasma de una dama… me confundí. Lo siento…
El universitario se alejó.
Victoria estaba confundida.
—¿Cómo será esa historia de fantasma?
—Hay muchos de esos, pero nosotros sabemos que todos ellos son un engaño. A los estudiantes les gusta esta clase de historias… Es un estudiante de la universidad de New York.  Vienen muchos porque son las vacaciones de invierno. Ah, ese también es un estudiante.
Vio a un estudiante en similar ropa caminando exactamente desde el lado opuesto. Detrás del escritorio, una bibliotecaria agachada llamó, y el segundo estudiante se detuvo, sobresaltado.
—¿Qué pasa?
—Debes haber presenciado el incidente porque viniste el día que el gánster explotó. Por favor, colabora con este detective.
—¿Detective? Ah, huh…
El estudiante universitario asintió con una abierta expresión de disgusto.
El segundo estudiante estaba vestido con ropas más caras que el anterior estudiante. No tenía libros de texto, sólo una delgada libreta. Había un delgado trazo de una cicatriz curada en su barbilla y cuello.
—¿Entonces? ¿Qué debo hablar?
 —… El detective es esta mujer —dijo Kazuya.
El estudiante universitario miró a Victoria y se sorprendió de lo hermosa que era.
Entonces, incluso cuando le parecía molesto, apuntó el suelo donde era el sitio y levantó la cabeza con un sonido alto, y explicó que el gánster cayó en este punto.
—¿Viste a Nitti antes de la explosión?
—Ah… Lo vi, huh? Estaba inclinado de una manera extraña.
La bibliotecaria recordó algo:
—Oh, eso me recuerda. Lo vi también. Él se inclinó una vez. No sé por qué.
—Amaraba los cordones de sus zapatos porque estaban desatados. Oh, yo estaba más cerca que la bibliotecaria.
—¿Qué?
—La razón por la que recuerdo es que cuando veo a alguien inclinado por una largo tiempo, tengo el hábito de querer patearlo por detrás. Es un poderosísimo impulso… ¿comprendes?
—No, no lo comprendo.
La bibliotecaria sacudió la cabeza. Kazuya también estaba misteriosamente molesto. El estudiante universitario continuó con arrogancia:
—Oh, no importa. Como sea, caminaba… boom!... sólo he visto eso. Creo que suficiente.
Se alejó con una actitud molesta.
Kazuya anotó en su libreta, inclinando la cabeza. Victoria dio golpecitos con la punta de su pipa a la espalda de la bibliotecaria.
—Tú. ¿Sabes el nombre del estudiante que se acaba de ir?
—Bueno, es un estudiante de la universidad de New York, segundo año, Benny Sander. Lo recuerdo porque lo vi en el formulario de préstamos. Un niño de una rica familia de las afueras. Siempre vestido con ropas caras y monta un excelente auto.
—Kujo. Anota ese nombre. Benny Sander.
—Sí, pero por qué?
Victoria respondió distraídamente:
—Porque es el nombre del criminal.
—…!
Kazuya levantó la cabeza confuso.
—Ese estudiante universitario es el culpable que mató a Nitti.
—¿Por qué? ¿No debería ser sólo un ordinario testigo?
Del material, Victoria tomó un fotografía de la escena y apuntó al pie del cuerpo de Nitti.
—Mira cuidadosamente, Pingüino-kun.
—¿Yo soy Pingüino-kun? … Hmm, bueno, no. ¿Qué es esto?
—Benny Sander estaba cerca cuando Nitti explotó. No fue una coincidencia. ¿No acaba de decirlo? Nitti se agachó para amararse la cuerda de sus zapatos. ¿Pero qué dices de esto? La cabeza y las piernas quedaron intactas después de la explosión.
—…Ah! —Kazuya gritó.
Otra vez, las personas se molestaron con un “shh” y “es suficiente”. En pánico, Kazuya, “ah, lo siento,” se inclinó, volviendo a la fotografía de la escena.
Las piernas apuntadas por Victoria. Los zapatos eran caros mocasines ---Del tipo que no llevaba cordones. Kazuya, en pánico:
—¿Qué… qué significa? Ese chico, ha mentido, ¿cierto? Nitti no se agachó para atarse los cordones del zapato. Porque no tenía cordones. ¿Por qué ha mentido…?
—Aunque es sólo mi conjetura.
Victoria estrechó sus ojos verdes. Su espléndido cabello plateado brillaba sobre el suelo, creando un remolino, no de este mundo, de luz. Victoria continuó, molesta:
—Quizá Nitti se inclinó para coger algo… Pero Kujo. Si algo ha caído en el suelo en medio de una lugar público, ¿podrías estar seguro con una sola mirada que ese objeto perdido te pertenece?
—Hmm…?
—Sí. Es la peculiaridad de la situación de un objeto perdido.
—Ah, Sí!
—Por ejemplo. Si un broche de corbata con un diseño común cae al suelo, sólo piensas que alguien más lo dejó caer. Como lo harías tú… Si un broche de corbata instalado en una cámara cayera al suelo, pensarías que es tuyo y lo recogerías.
Kazuya estaba convencido y asintió.
—Es cierto. Bueno, en caso de Nitti…? No es un broche de corbata…
—Sí. Él es un tipo realmente malo.
Kazuya se sintió abatido. Victoria:
—Nitti tenía el hábito de poner cualquier cosas en los bolsillos de sus pantalones, ¿cierto? Dinero, llaves, armas, y… cigarrillos!
—¡Ah!
—Los cigarrillos de rara marca, ¿no?
La bibliotecaria, confundida, asintió.
—Imagínate. Si tu favorita y rara cajetilla de cigarrillos callera al suelo, pensarías que tú lo dejaste caer. Te acercas, te inclinas y lo coges. Los cigarrillos no tienen tu nombre en él o algo parecido, así que lo colocas en tu bolsillo. Comienzas a caminar… la bomba en la cajetilla de cigarrillos explota…!
Kazuya vio al estudiante universitario alejándose. Tomó acción, rodeó a Victoria.
—Espera. Tomaré una fotografía de su cara.
Rápidamente ajustó la posición de su brocha de corbata y comenzó a caminar rápidamente…

----Dos personas salieron al pasillo.
Lámparas estaban alineados a ambos lados, justo como el pasillo de un palacio. Una lámpara araña también brillaba en el techo. Una estatua de una diosa apuntaba a algún lugar en una pose magnifica.
Mientras bajaban las escaleras, Kazuya sacó una bolsa de frutos en miel que había comprado en un stand y se lo entregó a Victoria.
—Incluso así, que el criminal fuera fácilmente encontrado…
Victoria abrió la bolsa y comenzó a comer los dulces. Asintiendo.
—¬Primero que todo, confírmalo. El detective tiene que recolectar evidencia. Debe haber una tienda de tabaco cerca, así que pregunta si Benny Sander vino a comprar un African Style tres semanas atrás.
—Bien…
Kazuya asintió e inclino la cabeza y comenzó a pensar.
—Pero aún no sabes el motivo…? Hey, Victoria. Un normal… no, un rico estudiante universitario, ¿Por qué quería matar a un gánster y lo haría?
—Hmm.
—Dijo esa cosa rara de querer patear a una persona agachada. Me pregunto si es una persona que toma placer al hacer cosas horribles a las personas…? Benny Sander mató a Nitti, entonces ambos Fiume y Dempsey. ¿Cayeron es sus manos? El sanguinario y cruel asesino serial quien mata a los gánsteres uno a uno es… el estudiante universitario de hace un momento…?
—Hmm.
Victoria abrió sus ojos.
La luz de sus ojos verdes llenó el área. Su espléndido cabello plateado destacaba en el pasillo oscuro y estrecho.
Mientras comía dulces, Victoria también inclinó la cabeza.
—Aún no sabemos eso. Creo que es la misma persona, pero debemos mirar en los otros dos…
—Sí…
—Sería fácil si el sanguinario Benny Sander estaba merodeando sospechosamente en Harlem y Central Park. Bueno, apurémonos en ir… Oh, ¿dónde estamos?
—¿Dónde? La salida… Eh?
Kazuya miró alrededor, confundido.
Mientras bajaban las escaleras, habían llegado a un sombrío y estrecho pasillo. Aparentemente, se habían perdido en un pasaje subterráneo debajo de la Biblioteca de la ciudad de NY… Victoria, que comía dulces como una ardilla antes de la hibernación, dijo:
—Kujo. Explícame dónde estamos ahora mismo. ¡Ahora mismo!
—¿Eh? ¿Yo? ¿Ahora mismo? No, eso…
Las mejillas de Kazuya enrojecieron, de vergüenza.
—Victoria caminaba tan confiadamente que de alguna manera la seguí… lo siento. ¡No tienes que mirarme con tal cara terrorífica! ¡Y mientras comes dulces todo el tiempo!
—Realmente. ¿No tienes tu propia iniciativa? ¡Pedazo de basura!
—¿P-por qué dijiste eso? Incluso tú. Mientras anunciabas tus razonamientos caminabas en trance, antes de que te dieras cuenta has perdido la noción de donde estamos! ¡Como los primeros pasos de un cachorro!
Victoria miró con curiosidad a Kazuya.
—… Entonces qué vas a hacer?
—¿Qué? ¿Qué voy a hacer…? Oh! ¡Hay un buen camino!
Kazuya se dio la vuelta y apuntó al pasillo sombrío.
—¡Podemos volver por ese camino!
—¿Mmm?
Victoria entrecerró los ojos.
A lo largo del camino que habían recorrido, varios frutos en miel brillaban en el suelo. Aparentemente ella había estado comiendo mientras los derramaba.
Victoria asintió con satisfacción.
—Gracias a mí.
—¿Uh? Bueno, Me gustaría que los comieras sin derramarlos…
Victoria comenzó a caminar con una pequeña dignidad. Kazuya se apresuró a seguirla.
Voltearon esta esquina… de aquí… y mientras regresaban por el sótano con pasillos interminables y estrechos como un laberinto, repentinamente…
Sopló una inquietante briza.
Victoria caminaba sin darse cuenta, mientras Kazuya se detuvo como si se sintiera ansioso.
Doblando por una esquina oscura, apareció una sorprendente mujer alta en un vestido violeta medieval.
Victoria estrechó sus ojos esmeraldas y miró.
La mujer avanzó sin hacer ruido, como si flotara sobre el suelo. Cuando pasó cerca de ellos, suspiró como si fuera el viento del norte.
Kazuya la miró, vigilante.
“Esta…?”
Rostro pálido. Llevaba polvo blanco en la cara, el rojo violeta de sus labios también era profundo. Sus ojos eran fríos.
Demasiada alta para pasar de los 180 cm. Llevaba un abanico de plumas violetas. El dobladillo de su vestido rozaba el suelo y hacía un desagradable sonido. Mirando a su perfil, Kazuya estaba sorprendido.
“¿El fantasma de la dama…? No, si miras de cerca, no es una mujer…”
Kazuya tragó saliva.
“¡¡¿No es un hombre vestido de mujer…?!! ¿Quién es esa persona…?”
Kazuya peló los ojos y vio alejarse a la dama que pasaba a su lado.
Volteó la esquina y desapareció.
Victoria y Kazuya intercambiaron miradas sorprendidas. Asintieron y se apuraron en dar la vuelta la misma esquina y mirar.
—!
Había un… punto muerto. Un puerta de madera rustica se movía dentro de la oscuridad. Con un snap, había sido cerrada justo en ese momento…
Kazuya se acercó y miró a la puerta. Estaba colocada una simple placa.
<Hoover's file>.
Acercó la oreja gentilmente, pero no escuchó nada.
Kazuya se volvió para mirar a Victoria. Victoria, quien debería estar en calma, estaba mirando a Kazuya con una extraña expresión. “Vamos, Kujo,” susurró. Kazuya asintió y se separó de la puerta.
—Espera un momento —dijo operando su tie-pin camera. Tomó una fotografía a la extraña puerta.
Se retiraron, regresando al pasillo original.
Victoria, como si intentara proteger a Kazuya, apretaba la mano de su compañero firmemente, siguiendo las marcas de los frutos en miel, corriendo atropelladamente, corriendo…
Corriendo fuertemente…
Salieron al pasillo brillante y ancho del primer piso.
----Revelaron la fotografía tomada a Benny Sander y fueron a la tienda de tabacos cerca de la biblioteca.
Cuando se lo mostraron al viejo tendero, asintió, murmurando:
—Ah, este chico compró un African Style… es caro y huele extraño, así que es un producto que raramente se vende… mm… lo recuerdo bien… mm mm…
—¡Lo sabía!
Ambos se miraron.
Kazuya asintió.
—El culpable que mató al gánster, Nitti, es un rico estudiante universitario, Benny Sander. Su método, dejar caer una cajetilla de cigarrillos con una bomba para ser recogido.
—Um…
Carlos, que estaba acostado a la sombra de un árbol, los vio y se acercó. Estaba ansioso.
—¿Encontraron algo?
Victoria lo miró de lado.
—…Lo siguiente será ir al Harlem. Me preguntó si vendrás con nosotros.
—Bueno, tengo que ir.
Carlos se encogió de hombros, molesto. Mientras caminaba lentamente,
—Bueno, la librería es seguro, ¿no? ¿pero necesitan un guardaespaldas en la peligrosa Harlem? Bueno, este gánster les protegerá bien.
Y palmeó el hombro de Kazuya desagradablemente.
Kazuya agachó la cabeza en silencio. Detrás de la biblioteca se extendía un pequeño parque. Aunque las bancas eran impopulares por el frio, muchos niños corrían sobre el césped. Kazuya apretó los labios. Sus ojos negros se ensombrecieron.
—Rokushou… —murmuró.
Entonces se aproximaron a la bicicleta estacionada.
Mientras una pierna a cada lado de la bicileta, susurró:
—Hey, Victoria. Hace rato…
—Mm.
—Una puerta llamada “Hoover’s File.”
Victoria permaneció en silencio, sin expresión.
—He escuchado de esto… Bueno, estoy seguro…
—Ah. El nombre del departamento de FBI, un agencia gubernamental que justo ha comenzado este año, Hoover’s File, pero el FBI debía estar cerca a la Casa Blanca en Washington. ¿Qué está haciendo en New York, bajo la biblioteca…?
Victoria suspiró, subió detrás de la bicicleta, arrimó su pequeña cabeza a la espalda de Kazuya y susurró:
—Como sea, debemos apurarnos en investigar. Rokushou está esperando por nuestra ayuda… El siguiente es Harlem.
—Sí.
Kazuya asintió y comenzó a pedalear con fuerza. El frio viento del invierno los golpeaba. La bicicleta corría rápidamente. Los arboles de los lados se mecían, susurrando sus hojas.
 Carlos, cansado, dijo:
—¡Hey! ¡Vayan un poco más despacio!
Intentó alcanzarlos, pero rápidamente se rindió. Entonces levantó una mano y detuvo un taxi amarillo.

Comentarios

  1. gracias por el esfuerzo que haces en traducirlo :) tienes idea de cuantos capítulos son en total?

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    Respuestas
    1. Hola y Gracias por leerme! son seis capítulos y un epilogo

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  2. Muchas gracias por traducir, siempre espero ansiosamente por la siguiente parte, de verdad gracias por tu esfuerzo.

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  3. Para mi que Victoria sospecha/sabe algo de esa puerta por eso estaba tan asustada porque se fueran rápido.
    Me he fijado que ella siempre parece temer mas por la vida de kujo que por la propia o que le hagan algo a ella. Mas que orgullo da la impresión que a Victoria le falta algo de sentido común e instinto de supervivencia.

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